Cambiar de trabajo no es empezar de cero


Cambiar de trabajo no es empezar de cero

La pieza de la semana

Tu experiencia te expande

En días pasados, en consulta, estuve con una persona que lleva más de 10 años en diferentes cargos en una misma organización y me contó que no sabía qué hacer porque le ofrecieron participar en un proceso en una nueva compañía del grupo, en un cargo nuevo, en donde no tendría equipo y tendría que aprender mucho de un tema del que ella no sabe nada. Ella estaba aterrada. Esperaba quedarse donde está y en unos años tener el cargo de su jefe, se sentía más natural ese paso, y este otro en cambio, se siente más arriesgado. Cuando le pregunté ¿Qué es lo que le incomoda? lo que encontramos fue maravilloso: su inseguridad era producto de ver cómo sus expectativas no iban a ser cumplidas. No iba a dar el paso naturalmente esperado, ocupar el cargo de su jefe, sino que le vieron potencial para ocupar otro cargo, para montar un nuevo renglón de negocios para la empresa en la que tanto tiempo ha trabajado. De alguna forma estaba traicionando sus expectativas por algo que, para ella, no se veía mucho más interesante. A veces, nuestro camino laboral es así. Al principio puede sentirse como un paso difícil de dar, pero al final el paso incierto puede apuntar a algo mejor.

Está muy bien tener expectativas amplias sobre nuestras carreras, pero a veces hay cambios en el camino que por más de que se sientan incómodos, vienen para mostrarnos que podemos tener algo diferente. Incluso podemos pensar que cambiar de trabajo después de muchos años en el mismo cargo es empezar de cero o sentirse como retroceder. Sin embargo, mi experiencia me ha demostrado que esto está lejos de ser verdad. Puede que ya no seas el que más sabe, o quien tiene todas las respuestas, o quien conoce cada rincón del sistema, ni cada código formal o informal de la organización, pero déjame preguntarte algo: ¿Recuerdas cómo te sentías hace años cuando empezaste tu carrera? Seguro encuentras algún paralelo.

Ahora que llevas años en un cargo, tu seguridad no solamente vino de tu capacidad de desarrollar relaciones y de aprender. Vino del dominio del contexto, de saber a quién llamar, cuándo hablar, cómo resolver una situación sin que nadie lo notara. Ese poder silencioso te da tranquilidad. Al cambiar de cargo, ese dominio parece desvanecerse y puede hacerte sentir como principiante, pero eso que ya hiciste una vez es momento de volverlo a hacer porque tu criterio no desaparece, tu madurez profesional, antes de borrarse, se ha tatuado en tu manera de ejercer tus cargos y en tu capacidad de tomar decisiones bajo presión. Lo que cambió es el entorno. Ser principiante en un nuevo contexto es expandirte y permitir que tu experiencia encuentre nuevas formas de expresarse.

Conexiones inesperadas

Lo prestado y lo propio

Algo de lo que menciono en mi libro y que transformó mi forma de entender el trabajo es que el puesto es prestado. Lo propio son nuestras habilidades, nuestra experiencia, nuestra manera de hacer las cosas. Cuando llevas muchos años en el mismo cargo, es fácil confundirlo con tu identidad. El reto aparece cuando el cambio te obliga a separarlos. He visto -y sentido- cómo esa separación asusta. Sentimos que dejamos de ser alguien importante para convertirnos en alguien menos…relevante, pero no es así. En realidad, estamos soltando lo prestado para llevarnos lo propio a un nuevo escenario. Esa separación es liberadora cuando entiendes que lo tuyo siempre viaja contigo, y hacer esa separación entre lo que es prestado y lo que es propio es a su vez hacer una conexión entre tu valor como ser individual y como miembro de un equipo. Vales por lo que eres y te necesitan en otro espacio por lo que puedes aportar. Así es como el cambio deja de ser amenaza y se convierte en movimiento natural.

Caja de herramientas

El mapa del principiante con experiencia

Imagina que eres un explorador. No conoces el nuevo lugar a donde te mueves. Sabes leer mapas, y mejor aún, sabes crearlos.
Te propongo este ejercicio sencillo:

1. Divide una hoja en dos columnas.
En la primera escribe: “Lo que conozco”.
En la segunda: “Lo que cambia”.

2. En la primera columna enumera lo que llevas contigo, lo que conoces. Por ejemplo: llevas tu conocimiento de los procesos de tu área, tus relaciones con las diferentes dependencias, y así.

3. En la segunda escribe lo que cambia. Por ejemplo, los procesos, las relaciones internas, las relaciones con nuevos clientes, todo aquello que sientes que será nuevo.

Ahora trata unir ítems de la columna 1 con los de la columna 2. Por ejemplo, digamos que de la columna 1 puedes llevar tu conocimiento de los procesos de tu área a la forma como vas a administrar los procesos de tu nuevo trabajo. En ese sentido ves que hay un vaso comunicante entre ambos y que…no empiezas de cero. Empiezas con experiencia y con todo un conjunto de herramientas que tu trabajo anterior te ha heredado. Eso cambia la narrativa interna y también la energía con la que enfrentas este nuevo reto.

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