Cuatro formas de cuidar de ti y fortalecer tu bienestar


Cuatro formas de cuidar de ti y fortalecer tu bienestar

¿Cómo cuidar de ti? Cuatro aspectos

En la pasada publicación empecé a hablar de “Cuidar de mí” y recibí varios mensajes acerca del deseo de leer esta segunda parte. Les agradezco el interés y, tal como me lo dijo una lectora, “son cosas que se aprenden con los años.” Precisamente empleo este espacio para dejar plasmada mi experiencia y que cada cual encuentre cómo cuida de sí para estar en condición de cuidar de otros.

Lo importante siempre será despertar la consciencia e integrar en nuestro ser todo aquello que nos hace bien, aunque lo que es bueno para mí puede que no lo sea para otros. Es preciso saber discernir y encontrar aquello que nos sirve de todo lo que leemos. Bien, sin más preámbulos, les presento los cuatro aspectos que les debía. Espero sean de su agrado. 


El sonido de la inspiración

Nietzsche dijo “Sin música la vida sería un error” y vaya que lo sería. Escuchar mi música favorita es “Cuidar de mí” porque me acerca a mis emociones y me permite conectarme con mi esencia. Empleo diferentes tipos de música de acuerdo con la situación. Tengo varias listas en Spotify y sigo otras que escucho dependiendo de lo que hago o de lo que necesito.

Por ejemplo, al final de un día pesado, pongo música relajante, o cuando quiero concentrarme pongo una lista que tenga música que me ayude a enfocarme. Los efectos positivos de la música han sido científicamente comprobados y es por eso que es bueno acompañar nuestras labores con ella. La música del mundo también me ayuda a “Cuidar de mí” y escucharla es positivo e inspirador: el canto de las aves, el sonido del viento al acariciar los árboles… escuchar atentamente esos sonidos me ayuda a conectarme con mi entorno y a estar más atento en el momento presente.

Aunque el trabajo en la ciudad impide muchas veces esto, es bueno buscar lugares en donde los encontremos como parques y jardines porque esos sonidos nos ayudan a relajarnos y a conectarnos con nuestro entorno. Si tienen un parque cerca de la casa o del trabajo, una salida a caminar ocasionalmente ayuda a liberar estrés, a tomar aire y a escuchar esos sonidos que nos pueden ayudar a resolver algunos de nuestros problemas.

La luz de la compasión 

La palabra “hogar” tiene su origen en “lugar del fuego.” Llegar a casa me lleva encender una vela mientras realizo diferentes actividades antes de cerrar la jornada. Dejo una vela encendida y le permito a esa luz llegar a mí y purificarme. Cuando veo su luz le agradezco su presencia y trabajo. Otra forma de trabajar con esta luz es utilizarla en mis meditaciones dejando que me recubra y proteja. Al terminar de meditar le doy las gracias por darme esta nueva energía y llevarse la vieja.

Alguna vez escuché “incluso la luz más tenue brilla en la oscuridad más profunda” y ese es el poder que incluso una pequeña vela tiene. Su fuego nos da tranquilidad, calor, paz y nos repara. Encender una vela ayuda a reparar la energía de nuestro ser, lo que es otra forma de “Cuidar de mí.” Las velas también despiertan nuestra espiritualidad porque su luz nos brinda esa paz y recogimiento que a veces tanto necesitamos. “Cuidar de mí” es encender una vela que me ayude a despertar la compasión por mí y por mi entorno.


Compañía superior

Una relación necesita de dos personas para construirse y de una para terminarla. De ahí que construir una relación duradera es más complicado de lo que parece. Busco en mis relaciones contar con personas que construyen relaciones sanas. Esto es parte importante de “Cuidar de mí” porque su compañía me edifica y enriquece. Me alejo de personas que sé que no son reales conmigo o de las que sé que no extraen lo mejor de mí (con las que no soy real). Sé que una relación es sana porque todo es real. No hay fachadas, no hay intereses personales ni temporales.

Una relación real es contar con compañía superior, más en esta época en donde todo, hasta las relaciones, es desechable. Contar con personas reales me da energía y se siente bien estar ahí. Salvo las ocasionales molestias, que es natural que existan, mantengo una relación real con quienes comparto. Busco relacionarme con personas que me valoren y me acepten por quien soy. He dejado amistades no porque esas personas no sean maravillosas, sino porque siento que vibramos en niveles diferentes de energía. Si bien soy persona de varios amigos, son contadas mis amistades profundas.

Abro espacios para conversar y crecer con quienes me rodean. Espero que las palabras de un amigo me orienten, así a veces lo sienta como una crítica, sé que ellos quieren lo mejor para mí. Siento que las relaciones sanas fluyen, no se obstruyen. Aunque es necesario poner límites, no lo hago para afectar al otro sino para limitar mi alcance. La vida me ha enseñado que la mejor relación es en la que más se acepta al otro tal como es. “Cuidar de mí” es construir relaciones reales, en las que el “nosotros” está por encima del “yo”.

Recursos ilimitados

Como algunos conocen, porque lo he manifestado en ocasiones anteriores, hace unos años viví un inmenso traspié financiero. El manejo de mis finanzas personales me llevó a regresar a casa de mis padres y desde ahí, a reconstruir el aspecto financiero de mi vida. He titulado este acápite “Recursos ilimitados” porque mi mayor error en el manejo de las finanzas personales fue pensar que tenía recursos ilimitados. Parte fundamental de “Cuidar de mí” es entender que el dinero lo creo mediante mi trabajo hoy, mi energía de hoy.

Deber dinero es empeñar mi energía de mañana para producir para pagar algo que ya usé. Mi energía es limitada y si bien hay una fuente ilimitada de recursos que puedo atraer hacia mí, mi estilo de vida honraba la deuda y no la creación de ese dinero a través de mi esfuerzo en el hoy. Estoy cambiando eso y voy en una tercera parte del camino. A veces me desanimo y me doy golpes de pecho, pero me tranquilizo cuando veo mi Excel y veo que voy mejor de lo que esperaba.

Sí, he llorado. Sí, es duro pasar de un apartamento con todo a un cuarto con lo básico, pero esta ha sido mi mayor lección en los últimos años porque aprendí que estaba actuando torpemente y necesité de un amigo (a propósito de tener compañía superior) que me ayudó a organizarme y ahora es mi tutor financiero.

No me las sé todas y así como tengo mi terapeuta quien me ayuda a mirar para adentro, tengo un tutor financiero que me ayuda a seguir un curso de acción en el que “reaprendo” acerca del manejo financiero. “Cuidar de mí” es no cometer los errores del pasado y seguir adelante tomando como base mi aprendizaje, sin lamentos ni recriminaciones (lo que no es fácil), sino con actitud positiva y dando la cara a mis problemas.

Estos son entonces los cuatro aspectos que me faltaban acerca de “Cuidar de mí.” Quiero que sepan que a veces no cuido de mí y me lastimo, bien sea comiendo mal, no meditando, siendo perezoso, teniendo relaciones con personas que no me aportan, no haciendo deporte, en fin. Lo importante es que la mayoría del tiempo trabaje en pro de “Cuidar de mí” para poder estar en capacidad de cuidar de otros, que es algo que me encanta. Todos tenemos problemas, situaciones que nos retan.

El miércoles en la mañana me desperté y encontré un mensaje en el correo con esta frase “De nuevo gracias y no deje de escribir, porque sus textos en mi caso, me ayudaron a cambiar y replantear positivamente varios aspectos que están pasando conmigo, y así como me pueden estar ayudando a mi, pueden ayudar a otros.” A esta persona, gracias de nuevo por su correo (ya se lo respondí personalmente) y quiero que sepan que este es mi lado de la historia.

Abrí este espacio para eso, para compartir mis heridas, mi dolor, mis miedos, culpas, en fin. Lo que de pronto me diferencia es que con unos años más he encontrado perdón, sanación, compasión, respeto por mis decisiones. Al poner los dos lados en una balanza, encuentro equilibrio, aunque a veces caigo. Dicen que cuando uno puede hablar de los temas del dolor es porque ya lo sanó o al menos lo aceptó. No sé, lo que sí sé, es que amo saber que no estoy solo y a quienes leen esto les digo ¡ÁNIMO! La vida es lo que hacemos con nuestro tiempo. No hay aciertos ni errores. Gracias por leerme y feliz noche. ¡Namaste!


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