Confiar en sí mismo: cómo pasar del pensamiento a la acción


Confiar en sí mismo: cómo pasar del pensamiento a la acción

Confiar en sí mismo para crecer

Luego de ocho meses de ausencia, cuando publiqué la más reciente entrada, vuelvo al ruedo en la imprenta digital con esta entrada la cual es producto de un fuerte examen introspectivo. Tengo el sincero y firme deseo de continuar con esta labor de compartir lo que vivo y lo que siento porque descubrí que confiar en sí mismo es lo único que nos separa del lugar en donde estamos y nos lleva al que queremos estar.

Entregar en estas palabras la ayuda que necesitan quienes me leen es un gusto. Como parte del combo “inicio de año” he leído un libro que me encantó y en él encontré, luego del examen que les conté, dónde estaban dos de mis fallas a la hora de presentar mis ideas en esta imprenta digital.

La primera es querer hacerlo todo perfecto y la segunda, dedicarle mucho tiempo a pensar qué decir. Estas dos fallas se unieron y se convirtieron en una inmensa falta de confianza. Sin embargo, el examen también me ayudó a encontrar información acerca de cómo hacer para confiar en sí mismo.


Estar falto de confianza 

El esperar a que estuviera perfecto y el dedicar tanto tiempo a pensar me llevaron a estar falto de confianza. Yo mismo me encargué de darle poder a eso. Así que bueno, para convertirlas en oportunidades y recuperar mi confianza fue necesario no solamente leer un libro, sino además hacer un proceso de introspección que me llevó a retomar mi confianza y a, tomando un correo que me enviaron, escribir esta entrada con los hallazgos de dicho proceso.

Mi error...tu error...nuestros errores 

Qué mejor manera de seguir adelante con esta cruzada por compartir mis ideas e intereses, que presentarles este extracto de un correo que recibí hace ya varios meses de una persona llamada Lina. Sus palabras guardan mucha vigencia con lo que viví, encontré y ahora les quiero compartir. El correo va así:

“Pensé que de pronto podrías darme consejos de por dónde puedo empezar a: 1. Confiar mucho más en mí y 2. para concentrarme más en el presente (siempre estoy pensando o en el pasado o en el futuro). Es que todo se deriva de los comentarios que me hicieron y lo que siento que me falta personalmente para poder llegar a eso, pero no sé por dónde empezar de todo lo que tengo en la cabeza”


Todo lo que tengo en la cabeza 

Todos tenemos la cabeza llena de cosas. Es una enfermedad de nuestro tiempo. Eso hace que, de muchas formas, nuestros problemas, los de todos, se parezcan mucho. No somos tan especiales como para tener problemas únicos. De hecho, de alguna forma los problemas que Lina manifestó en su correo se parecen a los míos. Las diferencias pueden estar en las herramientas que cada uno conoce.

Ahora bien, ella conoce varias que yo no, porque en eso tampoco somos especiales. Todos conocemos un conjunto de herramientas que nos hacen únicos. No es que yo tenga herramientas y ella no, o al revés. Cada cual tiene diferentes herramientas. Me voy a enfocar en los puntos finales de su correo, ya que son la médula de lo que quiero expresar en esta entrada: cómo, para confiar más en sí mismo, basta con concentrarse en el presente.

Eso tan importante llamado confianza  

Tengo autoridad para hablar de la confianza en mí mismo pues a veces soy una máquina de no hacerlo. Tal como lo mencioné al inicio de esta entrada, en los últimos meses he estado falto de confianza en mí.

¿Qué pasa cuando estoy así? Nada me motiva, siento que lo que hago tiene poco o ningún sentido, poco o ningún impacto. Me alejo, me vuelvo irritable y el sarcasmo se eleva a niveles nuclearmente inestables, lo que hace que aleje de mí -incluso que hiera- a quienes me quieren y se preocupan por mí y, tal como lo dice Lina en su correo, no sé por dónde empezar de todo lo que tengo en la cabeza.

Es tal el bombardeo de pensamientos negativos que acudo al dios Netflix, Amazon, o a cualquiera de las musas sociales, Twitter e Instagram las primordiales, para evitar enfrentarme con esta situación. Dejo de escribir, de trabajar, de dar de mí todo el potencial que puedo dar. Evito salir al gimnasio e incluso como más. En definitiva, me voy para el lado opuesto del que quiero estar. Mi ego busca resguardo.


El poder del hacer   

Para hacerle frente a este mal, para que mi mejor versión salga, y mi alma brille mientras el ego se tranquiliza y se siente bien, lo mejor que puedo hacer para retomar esa confianza en mí es hacer. Entrar en acción me ancla al presente y me distrae de ese bombardeo de pensamientos negativos que me nublan y evitan que yo avance.

Confiar en sí mismo es muy valioso porque te ayuda a avanzar en tus proyectos de forma más eficiente. El mes pasado, por ejemplo, fue tanto lo que me enfoqué en sacar adelante un trabajo, que hice en menos de 20 días una tarea que pensaba hacer en dos meses.

Pero no todos es dicha y productividad. En los últimos dos días no he hecho mucho porque es tanto lo que tengo por hacer que me nublo…y justo cuando veo que esa versión no interesante de mí quiere salir, me pongo en acción. Le doy el espacio a mi versión interesante, la que me permite escribir esta entrada, ser amable y social, y no le importa lo que otros piensen, no como un acto de rebeldía, sino de valentía y amor por lo que soy. Esa versión dice “lo que tengo para contar le puede servir a mucha gente” y qué bueno que así sea, porque es capaz de imprimir estas palabras.

Compromiso y gratitud    

Ha sido tal mi grado de compromiso conmigo y con llevar a cabo las tareas estos meses, que no hubo mucho descanso y hasta he tenido que sacrificar tiempo en familia por hacer todo lo que estoy haciendo. Al ser el trabajo una labor interminable, hay que decir basta. Por eso, cuando termino algo, le presto atención a otras dimensiones que haya descuidado para ayudarme a retornar el equilibrio a la ecuación. Mucho de lo que he hecho no quedó perfecto, lo sé, pero lo hice, y me da mucha satisfacción saber que estoy haciendo, lo que me lleva a confiar en mí.

Para confiar en ti ¡Remángate y haz!

Entonces, querida Lina ¿cuál es mi recomendación a la hora de confiar en uno mismo? Así no sea perfecto, ¡Remángate y haz! Ponte en acción. Haz una tarea, la que sea, porque una vez montada en el tren de hacer, seguro llegarás a la estación de confiar en ti. 

Es importante tener presente esto: críticos a tu trabajo siempre tendrás, en la oficina, en las redes sociales y hasta en la familia, porque sí, hasta en tu misma sangre encontrarás que hay quienes te querrán cortar las alas para que no alces vuelo.


¿Cómo concentrarse en el momento presente?     

Acerca del segundo asunto que menciona Lina, concentrarse más en el presente, es una labor de vida. Yo soy un soñador despierto. Tengo un gran amigo que es un nostálgico de libro. Nos sentamos a conversar y es unir el futuro aspiracional con el pasado ejemplar y nada se hace salvo mejorar el mundo…en ideas.

Ahora, cuando nos sentamos a trabajar, cuando nos sentamos en el momento presente, nos ponemos la diez como se dice coloquialmente, y el trabajo sale muy bien, fluye y queda bien hecho (no perfecto). Se siente un increíble estado de satisfacción y de sentido del deber cumplido.

“No se debe ser prisionero del pasado ni esclavo del futuro; hay que vivir plenamente el presente, porque es lo único que en realidad poseemos”. - Galileo Galilei

El tesoro del presente 

Estar anclados al presente es necesario y es un tesoro de muchas formas porque:

  1. No podemos estar añorando el pasado mientras trabajamos en el presente.

  2. Adivinen… no podemos estar pensando en el futuro, cuando estamos trabajando en el presente.

  3. El ruido cesa…se apagan las alarmas que nos ponen ansiosos sobre el futuro y los cacareos que nos recuerdan al pasado.

  4. La respiración se siente bien, entra el aire en una especie de “dulce automático” y recarga más, nos da más energía…nos sentimos bien.

  5. Entras en tu ambiente…produces, creas…estás haciendo algo que solamente haces tú. Lee de nuevo…estás creando algo que solamente creas tú.

Lo que ocurre con todo tesoro, es que toca tener herramientas para encontrarlo, lo que nos lleva a…

¿Cuáles son las herramientas que puedo desarrollar para confiar en mí?  

Siento que meditar (la respuesta para mucho es meditar, lo sé) una vez al día es una herramienta que ayuda mucho. Cuando dejo de hacerlo y cuando lo hago, noto la diferencia. Cuando lo hago me siento mucho más activo y siento que me ayuda a que la energía creativa fluya, lo que me ayuda a desocupar mi cabeza, reducir el bombardeo de pensamientos negativos y, por supuesto, entrar en acción.

En mis meditaciones me llegan pensamientos del pasado y del futuro y los dejo estar ahí, pero recordando que debo mantener mi respiración constante vuelvo al presente y al final la energía se regenera y es como un trampolín a la productividad.

Acerca de lo que les acabo de decir de los pensamientos, precisamente ayer una amiga me leyó una frase de Shunryu Suzuki que dice “deja la puerta delantera y trasera abiertas, deja que tus pensamientos entren y pasen, pero no les sirvas té”. Conocía la frase y le dije que para mí los pensamientos, cuando medito, son como nubes, cuando se quedan es porque traen lluvia, los dejo descargarse y con mi respiración les ayudo a desvanecerse.

Otra herramienta de la que me valgo para encontrar este tesoro llamado presente es propiciar un ambiente de vida (puede ser de trabajo o de descanso) que me sea agradable. Orden, música tranquila, una vela y…concentración. Mientras trabajo no hay redes sociales ni correo electrónico. Paro, hago pausas programadas y reviso otros temas, pero estoy 100/100 en mi tarea.

Me regalo espacios de esparcimiento y funciona. De hecho, desarrollé una herramienta con unos cubos de madera y un reloj en cuenta regresiva que me ayuda mucho a controlar mis tareas (de esto les puedo hablar en otra ocasión) y a llevarlas a cabo.

Meditar y usar el tiempo de manera consciente para confiar en sí mismo 

Siento que con meditar antes de iniciar labores (o las actividades del día) y hacer un manejo consciente del tiempo que nos lleve a la acción, a cumplir con nuestras tareas, tenemos un mapa que nos ayuda, tanto a aumentar nuestra propia confianza como a enfocarnos más en el presente y dejar de estar a la deriva en el océano que componen el pasado y el futuro.

Es normal flaquear, es natural ceder y querer volver a la comodidad de siempre. Lo importante es ser conscientes y entender por qué pasa eso. Cuando pase, cuando queramos volver a la comodidad del miedo y de la falta de confianza, es momento de volver a la meditación y de sentarse a trabajar, no de ver Netflix.


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