La entrevista de trabajo más allá de las preguntas


La entrevista de trabajo más allá de las preguntas

La entrevista de trabajo

He asistido a varias entrevistas de trabajo y he realizado aún muchas más con el fin de colaborar en procesos de selección, y en las dos situaciones existe un factor común: la ansiedad es de parte y parte. Cuando nos presentamos a una entrevista lo hacemos como parte de un proceso de selección y queremos ser seleccionados.

De otra parte, cuando estamos entrevistando candidatos, queremos encontrar a la persona adecuada rápidamente para llenar el vacío de la vacante y que nuestro día a día regrese a la normalidad. Luego de nuestro webinar con TranquiFinanzas, algunos asistentes nos sugirieron hablar sobre cómo es una entrevista de trabajo y es por eso que he preparado esta entrada.

Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo. Benjamin Franklin

Comenzaré por hablar acerca de cómo es una entrevista de trabajo para quien se presenta en un proceso de selección y luego les contaré cómo es para quien está entrevistando, con el fin de que conozcamos unos detalles de estas dos caras de la misma moneda y finalizaré cada parte con una serie de recomendaciones que pueden ser útiles para los involucrados.

Soy el entrevistado…

Para hacer una buena entrevista, lo mejor es ser uno mismo. Por eso, antes de presentar una entrevista, lo primero que recomiendo es conocerse a uno mismo. Esto quiere decir, tómate el tiempo de saber quién eres y qué quieres obtener de trabajar en determinada empresa. Como lo dice claramente la frase de B.Franklyn, esto de conocerse a uno mismo es algo duro, pero si lo haces, o al menos lo intentas, llegarás a la entrevista sabiendo que hablarás con propiedad acerca de ti, de tus proyectos y deseos.

Una entrevista de trabajo es un espacio para ser uno mismo, para contar quién eres, qué te gusta, qué quieres y sabes hacer, en fin, es un espacio para conversar. De ahí la importancia de conocernos bien porque si no eres tú mismo, estás ofreciendo lo que no eres y eso no te ayudará.

Muy seguramente la entrevista empieza con un rompehielo como el clima, el último suceso noticioso del momento, o un comentario genérico de quien te entreviste. Tú conversa, sigue el hilo, pero también marca el paso. No es una lucha de poderes, sino un cortejo.

Habla de lo que te apasiona y vigila las palabras que usas. Debes estar seguro de quien eres, sin ser arrogante. Ser humilde, sin ser servil. Es, como muchas otras cosas de la vida, un espacio para mantener un balance. Responde las preguntas que te hacen de manera puntual. No te extiendas y soporta, en la medida de lo posible, tus respuestas en hechos o datos. Cuando te pidan opiniones personales, dalas sin problema.

Muy seguramente el ambiente de la entrevista es amable y quien te entreviste quiere conocerte. Permite que te conozcan lo suficiente como para que se lleven una impresión real de lo que eres, pero no tanto como para que se terminen las sorpresas. Es decir, cuenta por ejemplo que te gusta hacer alguna actividad al aire libre los fines de semana, pero no te vayas al detalle contando que conoces de memoria cada rincón del país.

La operatividad obviamente puede variar, pero generalmente en una entrevista entras a una oficina o sala, generalmente de manera individual y te recibe tu contraparte o llega después de que hayas llegado. Saluda amablemente y relájate. Haz llegado a un momento sagrado en tu vida. Deja que quien te entreviste marque el paso al inicio y adáptate. Si ves que puedes tomar la palabra y marcar el paso, hazlo. Esto quiere decir que si consideras que algún tema que para ti es importante y no se ha tratado, propónlo.

Una vez termine la entrevista, muy seguramente te preguntarán si tienes preguntas. Sobre esto hablaré más adelante, pero siempre hay una pregunta qué debes hacer: ¿Puede contarme más acerca de este proceso? ¿Cuáles son los siguientes pasos? Esto para que al menos te lleves información que te ayude a tener un cronograma claro del proceso.

Consejos si eres el entrevistado

  • Llega con tiempo. Si llegas tarde, empezaste mal y es mejor que tengas una muy buena excusa. Si llegas con mucho tiempo de antelación, no anuncies tu llegada. Ve a un café cercano y espera. Llegar entre cinco y diez minutos antes es una ventana de tiempo prudencial.

  • Evita que la entrevista sea un lunes en la mañana o un viernes en la tarde. Son momentos en que los que entrevistan generalmente tendrán afán porque son el inicio y el fin de la semana, los momentos en que más trabajo hay por sacar adelante.

  • Antes de anunciarte, si puedes, ve al baño y revisa cómo estás presentado. Una pasada por el espejo te dará una buena idea.

  • Revisa la página web de la empresa. Lee el último informe a los accionistas, revisa sus valores corporativos y compáralos con los tuyos. ¿Honras lo mismo?

  • Si te ofrecen algo de tomar, acepta agua y bébela despacio si te da sed. Evita bebidas gaseosas o calientes.

  • Si conoces a alguien que trabaja dentro de esa empresa, contáctalo y pídele que te cuente cómo es trabajar allá y cómo es quien te entrevistará.

  • Recuerda: Si te preguntan “¿Tienes preguntas?” la respuesta siempre es “sí”. Pregunta cómo es trabajar ahí, pregunta cómo son los horarios, qué beneficios tienen, pregunta lo que quieras, pero sé amable al hacer las preguntas. No seas inquisidor. Escoge tres preguntas principales y deja las demás para otra entrevista o entrevistador.

  • La entrevista también es para conocer a tus jefes o compañeros. En ella te podrás dar una idea acerca de cómo son las personas con las que trabajarás…presta mucha atención.

Soy el que entrevista…

La primera entrevista de trabajo no sé cómo lo hice, seguramente no fue tan terrible porque contratamos personas muy buenas y capaces, pero con el tiempo he mejorado mis habilidades y quizás soy más acertado ahora. Mi primer consejo es verificar la hoja de vida, cada detalle cuenta. Si hay vacíos temporales, no es grave, pero averigua qué pasó. Si hay muchos trabajos en poco tiempo, no es grave, pero averigua qué pasó. La entrevista es precisamente para eso, para averiguar más acerca del candidato y de los “qué pasó y cómo te fue”.

Si el candidato es muy sólido en unos temas, pero está flojo en temas en los que tú quisieras que esté fuerte, no lo descartes. Muy seguramente es capaz de aprender si en la entrevista averiguas cómo le gusta aprender y qué temas son de su interés. Ser mentor de las personas a tu cargo te ayudará a ser más sólido y a mantenerte vigente, es una de las grandes ventajas de liderar un equipo.

No descartes a un candidato porque no sabe hacer una tarea. Descártalo porque no le ves el potencial de aprender cómo se hace la tarea. Hazle preguntas retadoras para ver cómo piensa, qué procesos lógicos lleva a cabo. Incluso, si lo deseas, hazle preguntas que lo lleven a solucionar pequeños problemas.

No hagas preguntas que cuyo fin sea evaluar el “qué piensa” porque te llevan a que evalúes a la gente contrastando con lo que tú piensas y, si me lo permites, no busques gente que piense como tú. Busca gente que piense, que se cuestione y se rete. Busca gente de distintos orígenes y formación. Conforma equipos multidisciplinarios, de diferentes orígenes socioculturales. Los mejores equipos tienen todo tipo de personas, mayores, menores, personas de todo tipo de filiación política, con diferentes formas de ver la vida.

¿Para qué nos rodeamos siempre los mismos con los mismos? ¿Para ver un color y no todas las gamas? Lo bello de un equipo de trabajo es que siendo diferentes podamos todos convivir y ayudarnos a llevar una vida mejor desde el trabajo que hacemos. Finalmente, mi invitación, es a que cuando entrevisten, procuren mantener la mente abierta en pro de una diversidad basada en que quienes allí trabajen amen lo que hacen y sean personas comprometidas.

    Consejos si eres el que entrevista

    • Sé amable. Ya el candidato tiene demasiado pánico como para que tú le agregues más.

    • Honra el tiempo de la persona que está ahí y también sé puntual.

    • No programes entrevistas a media mañana o a media tarde. Si el candidato es empleado tendrá que ausentarse de su trabajo y muy seguramente mentirá para poder estar contigo. Dale opciones al inicio o al final del día.

    • De que esa entrevista marche bien depende que el entrevistado pueda derivar un sustento. Si no le ves opciones, sé amable y dile por qué. Ojalá que las razones se hayan encontrado en la entrevista, porque si son claras en la hoja de vida, no era necesaria la entrevista.

    • Si luego de la entrevista no te interesa el candidato, díselo. Si entrevistaste a cien personas para elegir una, envía 99 correos de agradecimiento por participar y uno de bienvenida. Permite que todos sepan el estado de avance del proceso.

    • Es cierto, estás juzgando a un ser humano. Trata de ser lo menos subjetivo posible y pregúntate ¿qué me gustó de esta persona? ¿qué de lo que tiene no me convence? pondera y decide.

    • Si la persona que entrevistaste te fascinó, trata de conseguirle otra entrevista inmediatamente con un par o con tu superior. ¿Para qué la dejas ir si ya la tienes allá

    Responder un interrogante tan amplio como “¿Cómo es una entrevista de trabajo?” es una tarea compleja. Estos son brochazos de brocha gorda, algunos de los pormenores que son para mí más relevantes. Muy seguramente dejé temas por fuera, pero espero haber tocado temas útiles y de su interés. Quizás hayan encontrado un par de consejos que los ayuden en sus procesos de selección y ya saben que si tienen comentarios para complementar esta entrada, son bienvenidos. Un saludo y hasta una próxima ocasión.

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